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Productos no vendidos en EUROPA: prevención y transparencia

La Unión Europea refuerza la prevención y transparencia

septiembre 16, 2026

¿Qué pasa con los productos no vendidos? Europa ha reforzado la prevención y la transparencia. La nueva normativa europea introduce obligaciones de divulgación sobre los productos de consumo no vendidos desechados y pone el foco en las medidas adoptadas para evitar su destrucción.  

La prevención de residuos es uno de los pilares de la economía circular y, cada vez más, también una cuestión de transparencia empresarial. El Reglamento (UE) 2024/1781, conocido como ESPR (Ecodesign for Sustainable Products Regulation), incorpora nuevas obligaciones relacionadas con los productos de consumo no vendidos que terminan siendo desechados. 

¿Qué tendrán que comunicar las empresas? 

El artículo 24 de la ESPR establece que las grandes empresas que desechen productos de consumo no vendidos, directamente o en su nombre, deben divulgar anualmente información sobre estos productos. 

A estos efectos, se consideran grandes empresas aquellas que, en la fecha de cierre del balance, superen al menos dos de los siguientes tres criterios: un total de balance de 25 millones de euros, un volumen de negocios neto de 50 millones de euros y una media de 250 empleados durante el ejercicio. 

La obligación de divulgación ya resulta aplicable a las grandes empresas y debe referirse al primer ejercicio financiero completo posterior a la entrada en vigor de la ESPR, el 18 de julio de 2024. Por tanto, para las empresas cuyo ejercicio financiero coincide con el año natural, 2025 constituye el primer ejercicio completo objeto de divulgación. El propio Reglamento de Ejecución confirma que la posterior aplicación de su formato común no afecta a esta obligación ya existente.  

La obligación se extenderá a las medianas empresas a partir del 19 de julio de 2030, mientras que las microempresas y pequeñas empresas quedan fuera de esta obligación de divulgación.  

La información debe permitir conocer qué ocurre con los productos que no han llegado a venderse y finalmente son descartados. Entre otros datos, las empresas deberán informar sobre: 

  • El número de unidades desechadas y su peso total.  
  • Los motivos por los que se han desechado.  
  • La proporción destinada a preparación para la reutilización, reciclado, otras operaciones de valorización o eliminación.  
  • Las medidas adoptadas y previstas para evitar la destrucción de productos de consumo no vendidos. 

Un formato común a partir de 2027 

En febrero de 2026, la Comisión Europea aprobó el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/2, que concreta los detalles y el formato común que deberá utilizarse para divulgar esta información. El Reglamento de Ejecución será aplicable a partir del 2 de marzo de 2027. 

El nuevo formato organiza la información por categorías de producto, utilizando la Nomenclatura Combinada (NC), e incluye datos como las unidades y kilogramos desechados, los motivos del desecho y el destino de los productos. 

La información podrá divulgarse directamente en una página fácilmente accesible del sitio web de la empresa. Cuando se incluya en el informe de sostenibilidad o en un informe similar, la empresa podrá facilitar desde su web un enlace al documento, indicando claramente dónde se encuentra la información correspondiente. 

Donar no es desechar 

Una de las cuestiones especialmente relevantes del nuevo marco es la diferencia entre desechar un producto y darle una segunda vida. 

El Reglamento de Ejecución aclara que los productos de consumo donados no forman parte de los productos no vendidos desechados objeto de esta divulgación. La finalidad de la donación es precisamente evitar que esos productos se conviertan en residuos y permitir que continúen siendo utilizados. 

Esta diferenciación refuerza la importancia de actuar antes de que un excedente llegue a convertirse en residuo y de incorporar medidas de prevención dentro de la gestión de los productos no vendidos. 

Circular Place: prevenir antes de generar el residuo 

Este enfoque está directamente relacionado con la razón de ser de Circular Place: prevenir la generación de residuos que, por circunstancias de mercado (como cambios tecnológicos, lanzamientos de nuevas gamas o excedentes de stock), dejan de tener salida comercial pese a encontrarse en condiciones de uso. 

A través de Circular Place, productores y distribuidores pueden canalizar estos productos mediante donaciones a organizaciones no lucrativas y centros educativos o de Formación Profesional, favoreciendo su aprovechamiento social y evitando que se conviertan en residuos antes de tiempo.  

Además, la trazabilidad de las donaciones permite disponer de información sobre lo realizado (como unidades donadas, peso de los productos o el número de donaciones) que puede ayudar a los productores a documentar las medidas adoptadas para prevenir la destrucción de productos no vendidos. 

De la obligación de informar a la oportunidad de prevenir 

La ESPR introduce un escenario en el que las empresas no solo deberán conocer qué sucede con sus productos no vendidos cuando se convierten en residuos, sino también explicar qué están haciendo para evitar que esto ocurra.  

Por ello, anticiparse a la generación del residuo, disponer de alternativas para los excedentes y contar con información trazable sobre lo que se hace en materia de prevención será cada vez más relevante.  

Desde Circular Place seguimos trabajando para facilitar a productores y distribuidores una alternativa responsable para sus excedentes y avanzar hacia un modelo en el que prolongar la útil de los productos sea siempre prioritario frente a su destrucción.