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La prohibición de la destrucción de excedentes no vendidos: una herramienta clave para la economía circular

Ley 7/2022 de residuos

junio 16, 2025

El artículo 18.2 de la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, marca un hito significativo en la transición hacia un modelo económico más sostenible. En concreto, prohíbe expresamente la destrucción o eliminación en vertedero de productos no perecederos no vendidos, como textiles, juguetes o aparatos eléctricos. Esta disposición pretende impulsar la reutilización, reducir el despilfarro de recursos y fomentar la jerarquía de residuos establecida en el artículo 8 de la misma ley.

Un cambio de paradigma en la gestión de excedentes

Tradicionalmente, muchos productos no vendidos terminaban siendo destruidos o eliminados sin haber sido utilizados, lo que generaba un impacto ambiental negativo, un desperdicio económico y una imagen corporativa desfavorable para muchas empresas. Con la entrada en vigor de esta ley, España se alinea con otros países europeos que ya han adoptado medidas similares para minimizar el despilfarro y fomentar la economía circular.

La ley obliga a destinar estos excedentes, en primer lugar, a canales de reutilización, como su donación a organizaciones sociales o su venta a precios reducidos. Cuando esto no sea posible, los productos deben destinarse a la preparación para la reutilización, y solo en última instancia a opciones de reciclaje u otras formas de tratamiento, siempre siguiendo el orden jerárquico de gestión de residuos.

Implicaciones para las empresas

Esta medida tiene importantes implicaciones para los sectores comercial e industrial. Las empresas deberán adaptar sus sistemas logísticos y de inventario para garantizar el cumplimiento de esta norma. Será necesario establecer convenios con entidades sociales para la donación de productos, implementar sistemas de trazabilidad para el destino de los excedentes y diseñar estrategias de producción más ajustadas a la demanda real.

Ventajas ambientales, sociales y económicas

La prohibición de destruir excedentes tiene un triple beneficio:

  1. Ambientalmente, reduce la generación de residuos y la presión sobre los vertederos.
  2. Socialmente, promueve la solidaridad y el acceso a bienes por parte de colectivos vulnerables.
  3. Económicamente, permite a las empresas reducir costes de eliminación, mejorar su reputación y abrir nuevas oportunidades de negocio en mercados de segunda mano o reutilización.

Además, esta medida contribuye a sensibilizar a la ciudadanía sobre el valor de los productos y la necesidad de un consumo más responsable. Fomenta una cultura de aprovechamiento y sostenibilidad que va en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente el ODS 12: Producción y Consumo Responsables.

Conclusión

El artículo 18.2 de la Ley 7/2022 representa un avance importante en la lucha contra el despilfarro de recursos y el fomento de una economía circular. Obligar a las empresas a evitar la destrucción de excedentes no vendidos y priorizar su reutilización marca un punto de inflexión en la gestión de productos no perecederos. Para su plena implementación, será fundamental el compromiso de todos los actores implicados: administraciones públicas, sector empresarial y ciudadanía. Y no debemos dejar de lado la necesidad de digitalizar estos procesos mediante herramientas IT que sean sencillas y útiles y generen la menor carga de trabajo posible para el productor. Esta normativa no solo protege el medio ambiente, sino que abre nuevas vías de colaboración y responsabilidad social en la gestión de los recursos.